Sanando las heridas del pasado

"El duelo por los años perdidos..."

Necesité volver al principio para quitarme las capas hasta llegar a lo que estaba por debajo de mi compulsión por la comida, al dolor que la generó y la hizo necesaria.
El primer paso fue decirme la verdad, me di cuenta que al decir la verdad podía reconocer lo que había perdido y llorar por ello y después de llorarlo descubrí que ya no necesitaba seguir defendiéndome por el daño que me hicieron. Empecé a vivir en el presente en lugar de hacerlo reaccionando ante el pasado.
El duelo por los años perdidos es un acto de valentía porque necesita tiempo y estamos habituados a ir con prisas. El duelo por los años perdidos requiere valentía porque parece que nos regodeemos en el dolor en una sociedad que valora el éxito y los logros, creemos que tenemos que hacer cosas más importantes que llorar por algo que pasó hace muchos años. El duelo por los años perdidos requiere valentía porque mientras lo estás atravesando parece que nunca va a terminar. Y sobre todo el duelo por los años perdidos requiere valentía porque no sabemos que es lo que vendrá después.
Durante mi proceso de duelo por los años perdidos descubrí que la finalidad de mi duelo no era solamente sanar las heridas del pasado, ni si quiera entender el dolor, ni solo perdonarlo o aceptarlo, la finalidad de mi duelo era llegar a estar entera, integrar partes de mí rechazadas, integrarme sin negar la realidad ni restarle importancia. De esta manera el presente empezó a convertirse en presente y nada más que en presente.


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