Buscando el sentido

"La vida es un proceso..."

Llevo ya unos cuantos talleres a mis espaldas de mi formación como Terapeuta Gestalt, como para darme cuenta de que cada taller empieza días antes del propio fin de semana donde se imparte y continua días después con la “destilación” de todo lo que se mueve. Y así fue en el siguiente, con la consigna de “AL ENCUENTRO DE UNO MISMO” el facilitador nos realizó la petición días antes de que preparáramos una colección de fotos representativas de las relaciones importantes de nuestra vida. Esta vez nos acompañará en el proceso Antonio Sellés Martínez (Terapeuta Gestalt, Psicólogo Clínico, Experto en Psicopatología, Máster en Análisis Transaccional, Psicoterapeuta Corporal, Cofundador del Instituto Terapia Gestalt Castellón, …) proponiéndonos que resaltando en esas fotos los patrones de relaciones significativas de nuestras vidas, formáramos una figura y posteriormente explicáramos “un cuento” con ella, a modo de resumen.
Organicé un mandala con las fotos, donde coloqué todas en lo que yo considero su lugar… diferentes patrones de relaciones del centro hacia fuera, con un camino marcado hacia la búsqueda del sentido de mi vida, del equilibrio, de la paz interior… aparecían todos mis seres queridos (los que están y los que partieron…), ordenados según la importancia de lo que representan o han representado en mi camino. Podía observar esa “obra de arte”, todo encajaba, todo hilado,…
Cuando me tocó el turno y expliqué mi cuento, me sorprendí con la frase que pronuncié y que me subrayó Antonio: “BUSCAS CONSTANTEMENTE SENTIDO A TU VIDA, ordenar todo lo que ha sucedido en busca de una finalidad…”, y prosiguió: “Si constantemente buscas el sentido de tu vida, podrías perderte la vida misma. La vida no es una finalidad, es un proceso en el que no te puedes olvidar de... VIVIR”.
Se produjo un silencio en mi que me pareció eterno, tan sólo podía sentir los “tambores” que anunciaban un nuevo gestaltzasca… PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM… ¿Eran tambores? No, era mi corazón que se iba acelerando a medida que en medio del “trance” producido por el GESTALTZASCA mi vida iba pasando ante mi a una velocidad vertiginosa, repasando cada uno de los momentos, situaciones, relaciones,… y entendiendo que el sentido de mi vida había sido la EXPERIENCIA de cada instante… Resonaban las palabras en mi interior con el redoble de tambores de los latidos de mi corazón de fondo: “EL FINAL NO IMPORTA, EL APRENDIZAJE (¡LA VIDA!) SE PRODUCE EN EL PROCESO”.
Gracias Antonio…


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