Lo incierto de lo cierto

"Cultivando la incertidumbre..."

Prosigo con mi formación como Terapeuta Gestalt, siento como voy acumulando el aprendizaje de todo lo que voy descubriendo sobre mi y trabajando al respecto. Soy consciente de ello, me doy cuenta y afronto un nuevo taller un poco aturdido pero manteniendo la sensación de cosquilleo en el estómago por la incertidumbre de lo que me pueda deparar. En esos momentos, ya le iba cogiendo el gustillo a eso de aceptar lo inesperado, porque me había demostrado ser siempre enriquecedor, nutritivo y morbosamente sorprendente.
El nuevo taller tenía un toque diferencial ya de partida, bajo el titular de “LA TERAPIA GESTALT: UN MODO DE ESTAR EN EL MUNDO”, la facilitadora Matilde García de Albizu (Terapeuta Gestalt) Sélficos en acción nos introdujo en la temática a través de la Teoría del Self y con la siguiente frase: “Ningún ser humano puede estar delante del otro sin afectarlo y ser afectado”.
Pues “afectado” me quedé con su presencia, explicaciones y ejemplos apasionantes, destacando el momento para mi más álgido del fin de semana, en el que me impactó el planteamiento sobre la CERTIDUMBRE en el actual modelo individual educativo y de vida, donde nos preparan para un mundo incierto desde la utopía de la certeza, consiguiendo así personas predecibles que desempeñen papeles funcionales… mientras Matilde hablaba, empecé a escuchar una especie de zumbido en los oídos que dio paso a un silencio de fondo, donde sólo sentía su voz… y claro, me lo vi venir, se aproxima, se prepara, ya llega… el GESTALTZASCA!!, sentí que me miraba a los ojos como si sólo me hablara a mi y dijo: “Si sigues orientándote hacia la certidumbre, permanecerás muerto de miedo ante la posibilidad de dar un paso sin suelo. Madurar es aprender a cultivar la INCERTIDUMBRE y construir un suelo lleno de nuevas experiencias.”
PIIIIIIIIIIIIIIIIII… un pitido pareció sonar en mi cabeza, acompañado de flashes a modo de palabras: certidumbre, seguridad, control, por si… Numerosas “certidumbres” de mi vida fueron pasando delante de mi para despedirse: “Trabajar para ganarse el pan, estudiar para ser algo en la vida, pagar una hipoteca para tener donde caerse muerto, tener una pareja a la que no amas para no estar solo, formar una familia porque es lo que toca, llenar la nevera por si tengo hambre, que el armario esté repleto de ropa para tener algo que ponerme, apuntarme al gym para cuando tenga tiempo para hacer deporte, comprarme 10 libros para cuando me apetezca leerlos, tener dinero ahorrado para tapar posibles agujeros… “.
Y un vaso de agua derramado en la sala me sacó del trance… conflicto… “os lo dije”… ¿Qué ha pasado?... Ahora lo entiendo, no dejaba de ser otro “por si”: Tener un vaso de agua al lado para cuando se tenga sed, en lugar de levantarse a beber cuando se tiene sed. Si es que estaba “en el campo”, la certidumbre otra vez.
Con este potente gestaltzasca resonando en mi, me di cuenta de que quería “cultivar la incertidumbre”, trabajar con el “permanecer incierto”, construir “nuevas experiencias” y especialmente del lugar donde podía realizarlo: EMPEZARÉ TERAPIA INDIVIDUAL… ya que fui consciente de que necesitaba reforzar mi proceso grupal en la formación con más trabajo personal de autoconocimiento y liberación… ¡Cosas del “Self”!.
Gracias Matilde…


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