Cómo ser unos "buenos" padres

"Técnica Gestáltica para ser buenos padres."

Nuevo taller del 2do curso de mi formación como Terapeuta Gestalt llamado “TÉCNICAS EN TERAPIA GESTALT” al que como padre, llegué con ciertas preocupaciones sobre mi hijo de 13 años, inquietudes sobre cómo y qué hacer para acompañarlo en su crecimiento de la mejor manera posible, sobre cómo educarlo intentando no traspasarle mis introyectos, pero a su vez transmitirle unos sólidos valores como el esfuerzo, la responsabilidad, el respeto, … Estaba hecho un lío.
El taller fue facilitado por Ana Victoria Garcia Tarin (Terapeuta Gestalt y Pedagoga), la que también fue nuestra Terapeuta de grupo durante todo el 1er año de formación. Nadie mejor que ella para ser nuestra “mamá gestáltica”, una persona honesta, respetuosa, cariñosa y cuidadosa que nos ayudó a “dar a luz” en el mundo Gestalt, y como pedagoga y “madre” a la vez nos acompañó enseñándonos los nuevos valores de la Gestalt, ayudándonos a desprendernos de los antiguos introyectos y marcándonos los límites que todo “niño” necesita. ¡Volvía a verla! Que ilusión, la echaba de menos… y más en esos momentos de confusión.
En el transcurso de lo que yo llamo un taller redondo, por haber sido facilitado de una forma clara y concisa, tuve la oportunidad de expresarle a Ana Victoria mis inquietudes sobre mi hijo, por si “ya que el taller iba de técnicas gestálticas, no habría alguna para padres preocupados”.
Y mientras yo esperaba una respuesta sentado, vi un cojín volar por la sala a modo de platillo volante (como explica muy bien mi amigo/Terapeuta Gestalt Gundisalv Acosta de Coesser Coaching), girando, a cámara lenta, se acercaba mientras bajaba en un perfecto tiro parabólico, se posó suavemente sobre el suelo, rebotó un par de veces más hasta quedar justo delante de mi como si de un magistral lanzamiento de bola en el juego de la petanca se tratara… y la voz de “mamá” preguntó: “¿Puedo acercarme?”. No pude negarme, sabía que me tocaba trabajármelo y con tono casi imperceptible contesté: “S….s….sí”.
Ana Victoria se acercó, se sentó enfrente de mi justo encima del cojín que se había preparado con precisión, me miró fija y dulcemente a los ojos y me dijo:
“Por mucho que lo intentemos, jamás vamos a poder ser ni los padres ni las madres perfectas para nuestros hijos. Está bien que nos esforcemos, que nos preocupemos… ¡Claro que sí!, pero ellos siempre tendrán cosas que solucionar y arreglar con lo que esperaban de sus padres IDEALIZADOS. Y los padres hacemos lo que sabemos y podemos en cada momento. No obstante, te voy a dar la mejor de las técnicas gestálticas para ello…”. Sus palabras ejercían en mi un “efecto tranquilizador”, deseaba esa “técnica” más que nada en el mundo: “¡Sí por favor! Continúa…” - Le dije.
Y prosiguió: “La mejor inversión que puedes hacer por tu hijo es guardar cada mes 50$ en una hucha, para que cuando sea mayor vaya a terapia”.
¡K.O. DIRECTO! ¡GESTALTZASCA ANESTESIANTE! No podía articular palabra, me quedé abrumado con la claridad y luz que ese gestaltzasca puso a mi preocupación. No me hizo falta nada más… para mi el taller había acabado.

Años después sigo dándote las GRACIAS Ana Victoria… la técnica gestáltica del “Cerdito vacío” funciona a la perfección, mes a mes lo voy llenando y quitar, no me quita las preocupaciones como padre… pero tiene un efecto anticulpa-sedante que me permite dormir cada noche.


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