El silencio que acompaña

"Permanecer a tu lado en silencio...también es acompañar."

El otro día, charlando con un amigo terapeuta debatimos sobre el significado y acción de la palabra ACOMPAÑAR, especialmente cuando nuestro “impulso natural de cuidador” nos lleva a querer “salvar” al otro para que deje de sufrir, dado que lo que solemos evitar es nuestro propio sufrimiento que a veces nos impide sostener esa difícil situación. Para las personas sensibles, la necesidad de ayudar suele ser proporcional a la intensidad del dolor ajeno: cuanto más sufre la persona, más queremos “ayudarla”, olvidándonos a veces de esperar a que sea el otro el que nos pida lo que necesita.


El propio significado de la palabra acompañar nos lo dice, “Estar [una persona] con otra o ir junto a ella”. Acompañar tiene que ver con el hecho de ir junto a alguien sin invadir su espacio, sin empujar, sin prisas y sin imponer nuestro diapasón al suyo, es estar ahí, en plena disponibilidad, preparado y atento pase lo que pase, para lo que el otro necesite.

Una vez leímos que: “Acompañar es lo que hacen los buenos vinos, que se ponen al servicio de una comida para mejorarla. Y es, en este sentido, tener en cuenta cómo el otro cocina su vida, y qué ingredientes va usando a medida que lo hace, para contribuir a potenciar y matizar sus sabores. Acompañar es hacer que el vino case con la comida."
Finalizamos la charla con una reflexión, válida para el que acompaña y el que es acompañado, y es que a veces tan sólo necesitamos alguien a nuestro lado que nos acompañe sin decir nada, su presencia nos reconforta y las palabras no son necesarias, sabemos que está ahí disponible para nosotros: “Permanecer al lado de alguien en silencio, también es acompañar”.


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