Estoy cubierto de espinas

"Cuando te proteges para no sufrir más..."

Para cerrar el primer año de formación como Terapeuta Gestalt, realizamos un retiro en un lugar maravilloso llamado KADAR (www.kadar.es) donde sus propietarios y especialmente Virginia nos hicieron sentir como si estuviéramos en casa, preocupándose por cada detalle para que nosotros tan sólo estuviéramos ocupados en el taller de cierre.
Recuerdo la emotiva experiencia, mis compañer@s, el entorno en plena naturaleza, las lágrimas, las risas, … y sobretodo el momento de la despedida, cuando iba a coger las cosas para llevarlas al coche. Del fondo surgió una planta que se me hizo figura, un precioso cactus con el que me quedé hipnotizado unos instantes, en los que con emoción podía observar la forma de un corazón… al compás de los tambores de otro corazón, el mío: BUM, BUM, BUM... Eso anunciaba la llegada de un gestaltzasca, pero ¿si no había nadie más que yo? ¡Estaba solo delante de un cactus! ¿Por dónde me iba a llegar?. Sentí como si se me nublara la vista y unas palabras resonaran en mi cabeza… el Sr. Kactus de Kadar pareció hablarme: “Si te rodeas de espinas para protegerte, puedes alejar también a quien te quiere hacer... feliz”.
¡GESTALTZASCA! ¡Resulta que en la contemplación de la naturaleza también puedes llevarte algún que otro gestaltzasca!. Le hice una foto para no olvidarme de lo que “me dijo” y eso me permitió seguir escribiendo en casa el resto de todo lo que pude sentir en ese instante:
“En el transcurso de la vida cada uno de nosotros desarrolla una espina en la cicatriz de las heridas que el dolor y sufrimiento nos producen, para que por ahí no nos vuelvan a hacer daño... Con el tiempo, acabamos siendo como los cactus, rodeados de espinas punzantes como protección y defensa, pero pinchando y alejando también a quien nos quiere hacer felices... y aunque los cactus se han acostumbrado a sobrevivir en situaciones extremas, son muy resistentes y casi no necesitan "ni agua", de vez en cuando precisan un poquito de a... amor.
Este año, especialmente he aprendido que si miro con ternura, con cariño, con calma, si me tomo mi tiempo, soy paciente, y observo con los ojos del alma, puedo ver que cada una de las personas que me rodea tiene mucho amor para dar y una parte de luz que yo necesito en mi camino... “.
Fíjate bien en esas personas, porque quizás entre todas esas espinas punzantes puedas ver su corazón, que es como el tuyo necesitado de dar y recibir AMOR... y entonces, podrás darles las gracias por iluminar parte de tu vida.
Gracias Sr. Kactus de Kadar…
Gracias compañer@s de formación… fuisteis lucecitas en mi camino…



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