La vida no es de color de rosa

"Cuando se avecina tormenta, saca tu paraguas."

Después de un intenso 1er año de formación como Terapeuta Gestalt, inicié el 2do curso con el recuerdo de las enriquecedoras vivencias de los talleres pasados, con todo el trabajo y tantas horas dedicadas, y con la gran satisfacción de haber escogido un camino que me estaba acercando cada vez más… a mí, que me había hecho empezar a conocerme por primera vez en mi vida e ir calmando la ansiedad y miedo que tenía a… VIVIR.
Comenzamos con un nuevo taller, llamado “LA ENTREVISTA” facilitado de nuevo por Manuel Ramos Gascón (Doctor en Psicología. Psicólogo clínico y Terapeuta Gestalt con más de 30 años de experiencia). Nos introdujo el nuevo año de formación diciendo que tras el planteamiento inicial de la toma de contacto con la filosofía y valores del enfoque Gestalt en 1ro (¡Sumado a una profunda transformación e integración personal!), en este curso profundizaríamos en las destrezas que harían posible que fuéramos Terapeutas Gestalt y pudiéramos así acompañar a un paciente en su proceso…
YO… TERAPEUTA… GESTALT… ¡Bufff… ilusión y miedo mezclados, qué responsabilidad!. Me trasladé automáticamente a un recuerdo, donde pude revivir como desde muy niño me conmovía el sufrimiento del ser humano y que siempre había querido poder arropar y ayudar al que sufre, ofrecer mi cariño, mi cuidado para hacer que se sintiera mejor. Tuve después fuertes crisis existenciales que me “obligaron” a buscar mucho: me prometí que primero me dedicaría a intentar encontrarme a mí mismo, a mi crecimiento personal para después algún día en la segunda fase de mi vida, dedicarme a ayudar a los demás…
Esa segunda fase había llegado el año anterior, donde tomé la decisión más importante de mi vida, sentí un impulso, una intuición dentro de mí, dejé mi agitada y reconocida vida laboral profesional en el mundo de la Arquitectura para formarme como Terapeuta Gestalt… ¡Qué locura! Confié por primera vez en que ocurriría lo mejor para mí y me abandoné al proceso (¡La incertidumbre!)… necesitaba hacerlo, … con mucho miedo a veces si me salía del Aquí y Ahora, pero aprendiendo nuevas herramientas para mantenerme en el presente.
Durante todo el taller con Manuel me acompañó la sensación de CONFIANZA que me produjo el recuerdo, casi había vuelto a caer en el que “todo iba a ser de color de rosa” y que estaba aprendiendo a “pintarlo así”… Y una frase de Manuel me sacó bruscamente de la ensoñación:
“La clave es estar preparados para manejarnos en las tormentas, SABIENDO QUE LAS VA A HABER”.
¡GESTALTZASCA! ¡Así de golpe! ¡Sin previo aviso, ni tambores, ni pitidos, ni nada…!. Me quedé en shock, el rosa se tornó gris, Manuel volvió otra vez a dejarme impactado como ya lo hizo en el primer taller, donde recién iniciada la formación yo tenía la expectativa de que alguien me dijera la CLAVE, el secreto de cómo dejar de sufrir, y buscando ansiosamente una respuesta me encontré con el que “no había una llave mágica” para ello… y eso me lo decía una persona como Manuel, con toda su formación, experiencia, bagaje,…
Un año después de ese primer gestaltzasca y cuando me estaba “relajando” para volver a mi tendencia natural (la cual acepto como parte de mi a día de hoy), en la que creía haber encontrado la fórmula mágica para evitar el dolor y sufrimiento, me di nuevamente cuenta gracias a Manuel de que NO existe, de que tan sólo puedo hacer algo en el AHORA, en el PRESENTE, sin esperar soluciones futuras maravillosas y seguras. No obstante, “hacer algo” implica preparar tu “paraguas” para cuando venga la tormenta… que vendrá.

Gracias Manuel… Tus palabras nuevamente resonaron en mí y me calaron , y aunque con resignación (de mi parte resistente) sentí aún más que estaba en el lugar correcto, haciendo lo que deseaba, lo que necesitaba y… reforzando mi paraguas.


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