¡NO quiero ir a terapia!

"Iniciar un proceso terapéutico es el mayor acto de valentía y confianza con un@ mism@ que pueda existir..."

Ayer en medio de una intensa sesión de terapia, después de un emotivo “darse cuenta”, lágrimas, dolor que se manifiesta para despedirse definitivamente… el cliente me preguntó: ¿Y cuándo se acaba esto? ¿Cuándo voy a finalizar mi proceso terapéutico? No es que tenga ganas de no verte más, pero… ¡¡PUFFFF!!.
Me quedé en silencio unos instantes, dejando que su emoción pudiera manifestarse en su totalidad, para no cortar ese importante momento… mientras “volvía a mi” para responder a sus inquietudes que a su vez eran las mías: ¿Cuándo se da por finalizado un proceso terapéutico?... conecté con la emoción de la situación y de mi interior surgieron unas palabras:
“Un proceso terapéutico dura toda la vida, no dejas de necesitar revisar cosas que te ocurrieron, cosas que te ocurren, cosas que te van a ocurrir… la propia etimología de la palabra terapia lo dice (cuidar, atender, aliviar,...) y ¿cuándo podemos dejarnos de cuidar, atender o aliviar en la vida?. Por eso acudes a un Terapeuta, cuando solit@ no eres capaz de sostenerte y darte el autosoporte que necesitas para superar una situación. Los Terapeutas también seguimos yendo a terapia, para revisarnos, para supervisarnos, para asegurarnos de que ya que somos nuestra propia herramienta, esa herramienta esté lo más afinada posible”.
Conecté con mis momentos de dolor en terapia y proseguí: “Para dejar de sufrir es necesario que el dolor salga hacia afuera y para que salga, hay que volverlo a sentir, es la única forma de liberarte de él y estar en paz. Y eso es lo que ocurre en una terapia, por eso no nos apetece ir, nuestra parte resistente, nuestra parte que no quiere aceptar para cambiar, nuestra parte que no quiere sentir ese dolor y lo evita a toda costa es la que pone todos los impedimentos posibles para que vayamos… no es que juegue en nuestra contra, es que nos intenta proteger como ha estado haciendo hasta ahora. Dicho esto, entonces te diré ahora que ir a terapia no suele ser agradable a corto plazo, los resultados, la liberación, el crecimiento interior, la paz vienen tiempo después…”.
Y después de un largo suspiro, esta vez mío acabé con: “Sabrás que has finalizado tu proceso terapéutico CONMIGO el día que tengas ganas de venir o bien el día en que yo te de la razón a todo lo que me cuentas, ya que eso significará que el dolor se fue y tu parte resistente sabrá que ya no tiene que luchar más contra él, o que hemos intimado tanto que he pasado a confluir contigo para protegerte, evitando así la confrontación que en terapia se requiere para avanzar. Ese día, que llegará… tú y yo nos diremos adiós”.

Ir a terapia es una decisión para personas valientes, comprometidas con su proceso de crecimiento y de vida, que aún sabiendo que podrían estar en otro lugar “ocultando y evitando” su dolor, deciden HOY sacarlo fuera apostando por ellas y confiando en alcanzar el equilibrio y la paz futuras.


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