¿Quién cuida al que cuida?

"Porque pedir ayuda también es cuidarse."

Ayer, Ana y yo estuvimos acompañando a familiares y pacientes que sufren "el cáncer", en la Asociación Viktor E. Frankl de Valencia donde realizamos nuestro voluntariado como orientadores individuales y grupales, y esta vez fue mediante un taller: “Entender y atender al enfermo de cáncer”.
Nos llamó la atención el lleno total de la sala, fueron dos sentimientos encontrados, por una parte la tristeza de verificar la gran cantidad de personas que están afectadas por esta horrible enfermedad que a tod@s nos ha “quitado” a alguien amado y por otra, la alegría de ver como cada vez más esas personas que sufren se atreven a “pedir ayuda” reconociendo que no es necesario “hacerse l@s fuertes siempre” y deciden acudir y CUIDARSE asistiendo a citas como la de ayer, donde pueden hablar libremente de lo que les pasa: de sus miedos, de sus dudas, de lo que dicen, de lo que callan…
El 90% de estas maravillosas y valientes personas eran familiares que atendían a enfermos de cáncer, y a tod@s ell@s les unían unas emociones y sentimientos similares, que les llevaban a hacerse las mismas preguntas y exclamaciones:
¿Lo estaré haciendo “bien”?. ¿Estaré demasiado encima de él/ella?. ¿Me preocuparé demasiado?. Yo quiero ayudarl@ más, pero ¡No me deja!. Está enfadad@ constantemente ¿Conmigo?. ¡No puedo pensar en otra cosa que en el tiempo que nos queda!. Yo soy optimista, pero él/ella a veces se viene abajo y lo ve todo negro y ¡Discutimos por su falta de “fe”!. Me paso 24h al día atendiéndol@, ¡No tengo tiempo para mi!. Si me siento feliz por “otra cosa”, ¡Me siento culpable, porque él/ella lo está pasando muy mal!. Si me tomo un rato para mi, ¡Me siento culpable, porque él/ella me necesita y tengo que estar a su lado siempre!. Yo tengo que entenderl@ a él/ella porque es quien está enferm@, ¿Y a mi quién me entiende y atiende?. Me callo todo lo que siento y quiero decir, ¡Porque es él/ella el que está mal!. El/la que importa ahora es él/ella que es quien está enferm@, ¡Lo mío no es nada en comparación con lo suyo!. ¡Me siento egoísta por pensar en algún momento en mi!. ¡No puedo más y tengo que callar mis gritos!. ¡Tengo mucho miedo de lo que pueda pasar y no puedo decírselo!. Antes discutíamos, como lo hacen todas las personas que tienen una relación y ahora “me contengo por temor a hacerle “más” daño del que tiene… ¡Pobrecit@!. Mi vida se ha convertido en cuidarl@, no tengo ya casi fuerzas y… ¿A mi quién me CUIDA?...
Cuánto dolor y sufrimiento inevitable, tanto del enfermo como del CUIDADOR… y es por eso que quisimos remarcar la importancia de la pregunta:
¿Y QUIÉN CUIDA AL QUE CUIDA?
A la que es necesario responder, ya que para que el CUIDADOR pueda CUIDAR, necesita “nutrirse” y “recargar las pilas”, recuperar “fuerzas”, hablar de “lo que a él/ella también le pasa”, llorar, reírse, sentirse viv@ a pesar o a través de ver como muere el ser amado… Bufffff... ¡Qué difícil!.
Y al final del taller una de las participantes rompió a llorar y dijo: “Gracias, gracias a tod@s porque con lo que he visto y escuchado hoy aquí, me he dado cuenta de que no sólo me estaba pasando esto a mi, de que no estoy “loca”, de que hay más personas que están sufriendo lo mismo que yo y que se hacen las mismas preguntas, se sienten igual de “culpables” y desesperad@s, de que no saben cómo hacerlo… me siento liberada…”.
Y continuando con esas emotivas palabras, cerramos el taller con la siguiente reflexión:
“Que importante es que las personas que CUIDAN a enfermos se CUIDEN también para poder seguir CUIDANDO. No nos podemos olvidar de nosotr@s en ninguna situación, ni la más extrema: CUIDATE. CUIDARTE es también aprender a pedir ayuda, no necesitas “ser fuerte siempre”. Asistir a un taller como el de hoy es CUIDARSE, porque a veces tan sólo necesitas poder expresar libremente lo que te pasa y lo que sientes, rodeado de personas a las que les pasa y sienten algo igual o parecido, sin tener que poner “al mal tiempo buena cara”. El hecho de manifestarlo en voz alta, rodeado de personas que no te van a juzgar, que se van a quedar a tu lado acompañándote también en el DOLOR y SUFRIMIENTO, ya es sanador”.
Queremos animar a personas que estéis pasando por un proceso similar, donde seáis los que CUIDAN a que también intentéis dejaros CUIDAR. Y para ello hay multitud de lugares, asociaciones, terapeutas, talleres, charlas, grupos de apoyo,… donde os pueden acompañar en el proceso. Quizás podamos aprender así que “PEDIR AYUDA ES TAMBIÉN CUIDARSE”.


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