SABADURIA POPULAR

"Sábado, sabadete, cena y... refranete."

Hoy es sábado y después de la comida estábamos pasando un agradable ratito leyendo a Viktor E. Frankl, nos llama la atención lo que explica en cuanto a las tradiciones, justo ahora que se acercan las fiestas navideñas. Frankl señala que "los animales tienen un instinto que les guía, que el ser humano ha ido perdiendo en pro de la conciencia durante la evolución, pero que como que seguíamos necesitando una guía para tomar decisiones y orientarnos, formamos sociedades tradicionales para llegar a sustituir los instintos con las tradiciones sociales. En la actualidad, casi ni siquiera eso llegamos a tener, ya que también se van perdiendo las tradiciones, por lo que el ser humano se encuentra actualmente abocado a la libertad de decisión, que ahora es cada vez más difícil de evitar para llevar a cabo nuestros proyectos en la vida; en definitiva, encontrar nuestro propio sentido sin que ni los instintos ni las tradiciones nos puedan marcar una ruta segura que seguir", ya que éstas a veces no son prácticas sin sentido, sino respuestas y soluciones que nos han ayudado a enfrentar el mundo y la vida.
Hablando con Xavi de esto, aparece la idea de rescatar las tradiciones en cuanto a la comida, con la sabiduría popular de los refranes, con el objetivo y la curiosidad de saber “qué había de cierto” en todo lo que se ha transmitido boca a boca durante décadas, quizás siglos y poder así recuperar aquellos que aún siendo “tradición” nos puedan marcar una guía en estos momentos donde hay tanta variedad y confusión mediática en cuanto a la alimentación y la salud.
Existen mil teorías sobre cómo, cuánto y cuándo comer para mantener la línea. Hablan de alimentos prohibidos y se comparten todo tipo de informaciones para convencernos de los maravillosos beneficios de otros. Pero, ¿y si todo fuese mucho más sencillo que eso? ¿Y si el problema fuera que hemos olvidado lo más básico y fundamental? Desde que nacemos, lloramos para pedir comida y lloramos cuando no queremos más. Sabemos cuándo tenemos hambre y cuándo no. ¿Por qué ahora parece tan complicado sentarse a la mesa y comer? De ahí surge el concepto de alimentación consciente e intuitiva, como un modo adaptativo de comer que mantiene una estrecha conexión con las señales fisiológicas internas de hambre, saciedad y SATISFACCIÓN.
Considero que estar sano y comer de forma NUTRITIVA no es establecer un número concreto de comidas ni hacer una lista de ingredientes imprescindibles en la lista de la compra. Alimentarse significa ESCUCHAR a nuestro cuerpo, a nuestras señales de hambre y saciedad y a gestionar nuestras emociones sin necesidad de recurrir a la comida como vía de escape ante una situación de estrés.
Alimentación consciente e intuitiva es recordar lo que, en realidad, siempre hemos sabido y no se trata de una dieta, sino de un PROCESO. La persona puede reconectar con su cuerpo ATENDIENDO Y ENTENDIENDO las señales que le lanza su organismo, libre de los convencionalismos sociales que las silencian, provocando ansiedad, malestar y una relación poco natural con la comida.
Y comienza a funcionar la “máquina de la creatividad”, hoy es sábado, vamos a rescatar la sabiduría popular, refranes, comida, … pues ya está: #sabaduriapopular, nos inventamos un nuevo hashtag, le ponemos un refrán a modo de lema: “Sábado, sabadete, cena y … refranete”, creamos una imagen-formato “tradicional” y abrimos así un nuevo ciclo de posts temáticos para los sábados después de cenar, donde os invitamos a que descubráis junto con nosotros cuanta sabiduría popular puede servirnos HOY como guía para alimentarnos saludablemente en estos tiempos de confusión y pérdida de orientación…



Comentarios