Afinando tu instrumento

"Dime cómo estás y te diré como me vas a tratar"

Continuaba con mi formación como Terapeuta Gestalt, después de un mes complicado para mi en el que unos problemillas pasajeros de salud hicieron que la fiebre, dolor, malestar,… me provocaran cansancio y aturdimiento, sin tener ganas de hacer absolutamente nada, ni las memorias que tanto me motivaban. Necesitaba descansar, recuperarme y así estuve unas semanas, con mi “lucha” interna de mi parte exigente, perfeccionista y controladora que me decía “tienes que” ponerte a escribir las memorias, no puedes retrasarte y mi parte que no PODÍA físicamente. Esa vez, decidí hacerle caso al NO PUEDO, no era el momento, no pasaba nada si lo dejaba para días más tarde aunque se me solaparan varias memorias, me di cuenta de que había una gran diferencia entre el hacer las cosas porque “toca” hacerlas y “debo” hacerlas, o darles el valor que se merecen y dejarlas para cuando estuviera recuperado. Mi formación y la síntesis de cada taller en las memorias era muy importante, disfrutaba de ese proceso, lo quería vivir intensamente, cada vivencia que escribía con el recuerdo de lo vivido en un fin de semana era como una AUTO-TERAPIA, donde rescataba muchos detalles y darme cuentas necesarios para mi crecimiento… fue una forma de respetar, de cuidar, de valorar mi proceso y a mi mismo: YO enfrente de MI, siendo mi propio TERAPEUTA.
El nuevo taller tenía el título de “INTRODUCCIÓN A LAS PSICOPATOLOGÍAS” desde el enfoque Gestalt, y nadie mejor para facilitarlo que José Vicente Pérez (Terapeuta Gestalt y Médico Psiquiatra). José Vicente condujo el taller de una forma extraordinaria, propiciando que desaparecieran mis inquietudes y miedos ante la detección y tratamiento de pacientes con psicopatologías graves, así como la perspectiva que nos da la Terapia Gestalt en cuanto a “no etiquetar” a los personas que acuden a nosotros dando así la posibilidad de que el paciente se pueda diferenciar de su diagnóstico, y quizás desde ahí dar la oportunidad de que pueda hacer algo diferente.
Hablando justamente de eso, José Vicente hizo especial hincapié en la importancia que tenemos los Terapeutas ante los pacientes, en la necesidad de tratar a la persona y no al síntoma o diagnóstico, ya que de ello va a depender en gran parte la efectividad del acompañamiento. Destacó entonces también la gran responsabilidad que tenemos los que hemos decidido dedicarnos a esta profesión, para la que tenemos que cuidarnos, trabajarnos y “afinarnos” constantemente (“El terapeuta es su propio instrumento.”). Lo resumió con la frase:
“El primer paciente que tienes cada mañana eres tú mismo, según cómo estés y te trates así tratarás a los demás”…
¡BUFFFF! Suspiré profundamente. Un delicado y emotivo pero profundo GESTALTZASCA impactó sobre mi, reorganizando y dando sentido a todo lo que había vivido ese último mes (y que he descrito al principio del post). Me sentí satisfecho conmigo mismo, por haberme cuidado, ya que en esa AUTO-TERAPIA que me realizaba con mis memorias y siendo tan importantes para mi proceso personal de crecimiento, si me miraba como un paciente no podría haberme tratado con toda la claridad, atención y curiosidad que necesitaba en el estado de malestar en el que me encontraba. Respetando ese momento, había respetado mi proceso, me había respetado a mi mismo como TERAPEUTA y en consecuencia como PACIENTE. ¡Qué gran aprendizaje!.

Gracias José Vicente… aplico esa frase cada mañana para revisarme, intentando dar lo mejor de mi en terapia y en mi vida.


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