Construyendo el AMOR

"Lo que me explicaron del amor"

Transcurría rápidamente mi segundo año de formación como Terapeuta Gestalt y esta vez se acercaba el taller de “TRABAJO CON PAREJAS Y FAMILIA”, mientras la tensión y ansiedad iban en aumento porque era consciente de todo lo que intuía se me iba a remover sobre el tema en cuestión. No puede hacer nada al respecto, más que reconocerlo y llegar “en esas condiciones” al fin de semana del taller, en el que evidentemente se tambalearon todos mis esquemas sobre el AMOR… descubrí muchas más cosas de mi, de cómo ha influido mi familia y mis parejas en mi vida.

Para facilitar el taller nadie mejor que Mireia Simó Rel (Psicóloga, Terapeuta Gestalt y Sistémica, especializada en la Intervención con Familias en el contexto clínico y social (SEAFIS), escritora y autora del libro “El mundo de las emociones”), que me acompañó con mucha delicadeza y AMOR en la cabalgada hacia el origen de mis emociones y sentimientos.

Empecé con un darme cuenta de lo solo que me había sentido en mi entorno familiar, de la falta de apoyo emocional y de cómo tuve que intentar ser autosuficiente, desarrollando un apego evitativo bien marcado y una dificultad enorme en cuanto a saber pedir lo que necesitaba. Un padre violento al que temía y una madre ausente emocionalmente me mostraron lo que era el “amor” y lo que yo intentaría futuramente que no fuese.

Cada frase que decía Mireia era como una flecha en mi corazón, porque me resonaba y apuntaba emocionado para no olvidar. Habló del “amor” posesivo, el que ataba recluyendo y quitando la libertad a la pareja por miedo a perderla. Habló del caso extremo de “amor” violento y destructivo que maltrataba y hasta mataba. Habló de la importancia de no confluir en el “amor”, ya que no se trata de que una pareja se fusione, sino de que caminen juntos de la mano compartiendo un proyecto común que es la relación de pareja, pero manteniendo cada uno sus proyectos individuales de vida. Descubrí lo poco que me habían explicado a mi de niño sobre el “amor”: desde el que no se debe hacer nada porque se da por hecho, pasando por las emociones que tampoco se deben mostrar, hasta el que se acabaría porque las personas cambian a peor pero que había que aguantar pasara lo que pasara. Me visualicé de niño, prometiendo que no iba a ser como mi padre y que iba a cuidar yo de mi madre ( y de todas las “mujeres” de mi vida).

Me recordé en mis relaciones de pareja, en mi vida “amorosa”, un ignorante a nivel emocional, leyendo poesías sobre lo que es el "amor" e intentando formar una pareja y familia totalmente diferente a la que tuve, buscando que me dieran todo el “amor” que no me dieron pero sin saber pedirlo, evitando el enfado, conflicto y las discusiones para ser diferente a mi padre pero tragándomelo todo y no sabiendo marcar límites, cuidando y cuidando sin descanso al otro pero descuidándome de mi… ¡Buf! Puede entender el origen de mi sufrimiento, soledad y “desamor”.

Llegado el final del taller Mireia nos ayudó a darnos cuenta con una dinámica de todos los conceptos aprendidos que tenemos sobre lo que es el amor, y concluyó pronunciando unas palabras emocionantes y “mágicas” para mi:

“EL AMOR …SE CONSTRUYE” – Se metieron dentro de mi como un indiscutible GESTALTZASCA reagrupador de las frases que había resaltado Mireia durante todo el fin de semana, que no dio sus frutos en ese momento, se quedó destilándose para salir a la luz días después cuando escribía las memorias.

Justo ese día en el que releí mis apuntes del taller para redactar mis vivencias, el gestaltzasca se manifestó ya destilado, agrupé todas las frases que destaqué dichas por Mireia y como si de una poesía romántica se tratara, co-creé con ella unos versos rimados:

“El amor no ata,
ni en su nombre se mata.
Porque el amor no recluye,
ni tampoco destruye.
Y si así fuera... huye.

En el amor no hay confluencia,
ya que se trata de caminar juntos,
cogidos de la mano pero
con independencia.

El amor se construye,
y a partir de ahí...
sí que fluye.”

Gracias Mireia… fui consciente de lo que me había llevado a sufrir tanto en el “amor”, del por qué no lo supe ni puede hacer de otra manera y de que a partir de ahí, ahora sí que puedo… CONSTRUIRLO.

(P.D.: Con frecuencia, por las noches antes de dormir, le leo a mi “niño interior” unas páginas de tu libro y ya que mis padres no supieron cómo hacerlo, me responsabilizo ahora de su (mi) educación emocional.)



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