El que MUCHO da, es porque cree merecer POCO

"El necesario equilibrio entre DAR y RECIBIR"

Casi sin darme cuenta llegué a un nuevo fin de semana de mi formación como Terapeuta Gestalt, con el nuevo concepto a flor de piel sobre el AMOR que había descubierto en el anterior taller de “Familia y Parejas”. Necesitaba acabar de integrarlo pero ahora desde la posición de niño, de hijo… y nada mejor que la temática de “GESTALT Y NIÑOS” facilitada por Raquel Ros Monrós (Terapeuta Gestalt, Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta, directora del programa de formación en Técnicas Gestálticas aplicadas a la infancia y adolescencia del ITG).

Con las delicadas y a su vez intensas dinámicas con las que nos acompañó Raquel por nuestra infancia, pude conectar con las sensaciones de cuando era niño, cuando miraba al mundo con miedo cerrando los puños fuertemente aprendiendo a retroflectar a temprana edad… a no expresar mis emociones, a alternar periodos de solitaria alegría en los que sentía ganas de hacer y crear muchas cosas que cambiaran el mundo (o mi mundo) y épocas de profunda tristeza y vacío en las que lloraba hacia dentro, tal y como me había acostumbrado a hacer todo y que necesitaba calor, cariño, amor, protección… pero no sabía ni me enseñaron a pedirlo. Era un niño triste, que quería que lo cuidaran y mimaran, sin ser el que tuviera que hacerlo con el “mandato” de cuidar emocionalmente a su madre, porque su padre no lo hacía…

Para finalizar el taller, realizamos un trabajo en arcilla donde pude resumir con una figura de una mano/puño que se empezaba a abrir pero con un grito ahogado, mi recorrido desde mi niñez hasta el momento presente, explicando su significado en la rueda final de cierre:

"Recuerdo al niño que apretaba los puñitos, con mucha tristeza no manifestada y gritos callados… aprendí a retroflectar tempranamente, tenía que cuidar a los demás para ser un buen niño, un buen hijo, … así lograría que me quisieran, aunque acabé arropando a los demás, necesitando que me arroparan a mi, sin conseguirlo… y eso mismo continué haciendo durante toda mi vida…”.

Raquel cogió mi “obra de arte” entre sus manos, la miró con dulzura y me dijo:

“Dar, dar, dar,… sin recibir, puede llegar a ser muy agotador… Dar, dar, dar,… y PEDIR, podría ser una opción más equilibrada.”

Esta vez no pude contener (retroflectar) las lágrimas, el GESTALTZASCA se manifestó en forma de agua salada recorriendo mis mejillas, el niño lloraba a la vez que entendía de una manera que no había hecho hasta entonces mi “desequilibrada” forma de DAR/AMAR. Me propuse PEDIR sin esperar callado a recibir, expresar mis necesidades y manifestar cómo me siento en cada momento, sin miedo a disgustar, sin miedo a no gustar, sin miedo a no ser aceptado y querido, el precio pagado había sido muy alto...

Días después al redactar las memorias, transcribí una frase de Bert Hellinger que “causalmente” había leído, donde decía que la vida se trata de dar y recibir. No podemos tomar mucho porque quedaremos en deuda con el otro, ni dar más de lo recibido porque dejamos en deuda a los otros, y eso desequilibra y produce conflictos. La buena ayuda viene de un SABER BIEN DAR, ya que no por dar más estamos ayudando o beneficiando.

Gracias Raquel… ahora entiendo que todos necesitamos dar y recibir, ahí está el equilibrio entre esas polaridades, justo lo que me enseñaste en el primer taller que realicé contigo (¡Qué “casualidad”!). Mi puño y mano se van abriendo cada vez más…

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