¡Qué difícil es entenderse!

"Si me lo callo y no me escuchas, tampoco nos vemos"

Proseguía mi formación como Terapeuta Gestalt, un nuevo taller se iniciaba al que asistía con enormes ganas de aprender y poder obtener herramientas que me ayudaran tanto en mi vida personal como en mi futuro profesional. Y esa semana con más necesidad, ya que ciertos conflictos a nivel de comunicación se habían incrementado en mi entorno relacional, justo como venía observando desde hacía ya varios talleres que días antes de uno nuevo parecía que “el campo” se agitaba al respecto.
Ese fin de semana me tocaba el taller de “LA COMUNICACIÓN HUMANA” facilitado por Manuel Ramos Gascón y Sergio Perez Ruiz (Dr. Psicología, Psicoterapeuta, Especialista en comunicación y Terapia Breve Estratégica)… todo apuntaba a que me iba a ir como anillo al dedo.
Partieron de la máxima “Es imposible NO comunicarse”, ya que siempre estamos comunicando, por lo que nos indicaron que para mejorar nuestra comunicación podemos empezar por preguntarnos: ¿QUÉ queremos comunicar y CÓMO lo hacemos?, recordando-nos (me) que hasta “callando” estamos (estoy) diciendo “algo”… Un cosquilleo en mi barriga empezaba a aparecer.
Insistieron Sergio y Manuel en la necesidad de PREGUNTAR para entender mejor, para obtener información y así dar lugar a los menores “malesentendidos” posibles si queremos desarrollar relaciones satisfactorias. Nos recordaron que en la comunicación el lenguaje es el vehículo que favorece las relaciones con nuestra familia, con nuestra pareja, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, y por lo tanto, es conveniente dedicarle cierta atención para potenciarla y mejorarla. El cosquilleo de mi barriga iba extendiéndose hacia el pecho, donde se reforzaba con el bum bum de mi corazón.
Ni que decir, destacaron de nuevo, la importancia que adquiriría en la labor como futuros terapeutas, tanto para ofrecer un modelo de comunicación sana y funcional como para ser capaces de observar el propio estilo comunicativo y el de la personas con quienes interaccionaríamos, tanto a nivel verbal como no verbal ya que los gestálticos nos basamos en la observación del Aquí y Ahora. El cosquilleo y mi corazón subían ya por mi garganta.
Concluyeron los facilitadores el taller y Sergio me remató con la frase:
“El malentendido perfecto se produce cuando uno no dice lo que necesita decir, el otro escucha sólo lo que le interesa escuchar y ninguno de los dos intenta ver lo que está pasando. Malinterpretamos porque no tenemos en cuenta que una cosa es lo que me han dicho y otra lo que yo he querido, podido o me atrevo a entender. Para una comunicación eficiente que potencie las relaciones sanas hay que observar, ESCUCHAR MUCHO y preguntar.”
¡ZASCA! ¡GESTALTZASCA! ¡Si ya lo estaba viendo venir, el cosquilleo a modo de redoble de tambores recorría todo mi cuerpo! Me sobrevino de golpe toda el peso de la responsabilidad en cuanto a los conflictos que había tenido durante la semana y mi forma de “NO-comunicarme” callando, sacando mis propias conclusiones sin preguntar, sin escuchar y sin observar.

Gracias Sergio… desde entonces no doy nada por hecho o dicho, soy más consciente y quiero comunicarme de una forma más sana siempre que puedo o me atrevo.


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