Todos tenemos un "lado oscuro"

"Juzgar que está bien o mal es jugar a ser Dios"

Y después de todo el “movimiento” que tuve y expliqué en el #gestaltzascas anterior, justo antes de un nuevo taller de mi formación como Terapeuta Gestalt en el que se abordaba la “TEORÍA DEL SELF”, pude llegar a ese fin de semana habiendo “actualizado” la “realidad de mi experiencia”, con total “atención” hacia la “percepción” de lo que iba a “ocurrir” y que me permitió vivirlo “plenamente” teniendo “fe” en que a través de una “ausencia” se configuró el campo con una nueva “presencia”… volvía a estar entre nosotros la docente internacional Yolanda Coggiola (Terapeuta Gestalt, Dra. en Psicología y Psicoterapeuta, Consteladora familiar, directora del Centro de Terapia Gestalt y Sexualidad de México, Asesora de diversos Hospitales en México D.F., con toda una vida de experiencia gestáltica) dirigiendo uno de los talleres más impactantes y emotivos de los que viví en mi formación.
A día de hoy, sigo teniendo la sensación de que algo “mágico” sucede cuando una psicoterapeuta con tanta experiencia interviene haciendo sencillo lo complejo, demostrando que la “presencia” es la máxima herramienta de la que disponemos, y que si confiamos en el ser humano la “magia” surgirá de dentro suyo para mostrarle lo que necesita hacer.
Yolanda nos introdujo de pleno en la Teoría de campo y del Self, con sus explicaciones apasionantes y sobre todo con las dinámicas que nos hicieron experimentarlo en nuestra propia piel. El campo se configuró con todos los que estábamos allí en el taller, entendí a la perfección que no hubo otra manera mejor de hacerlo… era una única e irrepetible realidad co-creada por nosotros para ser experimentada y vivida en aquel momento presente: en el Aquí y el Ahora.
Puede sentir LA ESPONTANEIDAD como la capacidad de captar, de entusiasmarse y de crecer con lo que es interesante y nutritivo en el entorno. Comprendí que sólo la novedad es nutritiva, que sin asimilación no se sobrevive y que el resultado de sobrevivir, su consecuencia, es el crecimiento.
¿Y qué ocurre cuando ese crecimiento es el resultado de “sobrevivir” a una experiencia de las que consideramos “no agradables”? – Esa es la pregunta que surgió en el transcurso del fin de semana cuando se manifestó un potentísimo proceso grupal, en el que se nos removieron todos los cimientos en cuanto el cuestionamiento de la naturaleza del ser humano, sobre su bondad y su maldad, y cuánto de ellas hay en cada uno de nosotros. Pudimos sentir la sombra que representa el “lado oscuro” de nuestra personalidad, donde se esconden los instintos más primitivos de nuestro pasado evolutivo y los aspectos rechazados por nuestra mente consciente y social. Las guerras, los asesinatos, la violencia,… ¿Cómo se justifican? ¿Cómo se entienden? ¿Es la venganza una opción?... ¡Buf! Aún recuerdo ese momento y se me encoge el estómago.
Necesitamos de la experimentada presencia de Yolanda para conducirnos y acompañarnos transitando por este proceso en el que nos hizo reflexionar sobre la falibilidad del ser humano, sobre la posibilidad que tenemos todos de cometer una acción “mala” en momentos extremos o sufrirla… llevamos en nuestro ADN la historia de nuestra raza: LO BUENO Y LO MALO. La experiencia me sobrepasaba, no podía ni intuir por donde me vendría el #gestaltzascas además de aflorar mi gran lucha interior sobre el “tener que ser siempre bueno”.
Con toda esa intensidad llegamos al final del taller, donde para cerrar Yolanda nos dijo:
“Reconocer que todos tenemos un ´lado oscuro´ en nuestra esencia, nos hace dejar de intentar ser Dios para ser... humanos. Decidir conscientemente y con amor no usarlo nos hace sentir la humanidad, contribuyendo de esa forma a sanar unas heridas que llevan con nosotros desde el origen de la existencia. ”
Doloroso, emotivo y realista GESTALTZASCA para mi y para todo el grupo, no podíamos parar de llorar.
Prosiguió con una reflexión para la formación:
“Recordad que vais a ser Terapeutas y juzgar lo bueno/malo o querer sanar a vuestro paciente es jugar a ser como Dios. Si simplemente hacéis de Terapeutas, lo acompañaréis en el descubrimiento del camino por el que decida transitar sin presuponer lo que está bien o mal para él.”

Gracias Yola… hoy tengo muy presente ese momento y me sirve para cuidarme, intentando no juzgar a ningún ser humano cuando le acompaño en terapia. Además me recuerda que yo también tengo “mis sombras”, abandonando el agotador trabajo de luchar por no tenerlas, valorando aún más mi humanidad en cada decisión que tomo con amor y consciencia.

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