Detrás de un temor se esconde un DESEO

"Y SI EXPLOTO... ¿NO PASA NADA?"

Y aparentemente “casi sin” darme cuenta me encontraba en el último taller de mi segundo año de formación como Terapeuta Gestalt, y pongo entre comillas el “casi sin” porque aunque en ese momento fui consciente del rápido paso del tiempo, también tenía la sensación de haber transitado por los dos años más intensos y reveladores de mi vida. Tantas vivencias, experiencias, aprendizaje, descubrimientos sobre… mi mismo, que recuerdo tenía la necesidad de digerir y asentar para lo que necesitaba el parón del verano y poder así afrontar mi tercer y último año de formación con todo asimilado. Con un cierto revoltijo emocional llegué a ese fin de semana que cerraba el año y nada mejor para la ocasión que un taller de “PSICODRAMA”, donde volvíamos a ver de nuevo a Maite Descalzo (Psicóloga Clínica, Psicoterapeuta y Terapeuta Gestalt con más de 25 años de experiencia).
Después de presentarnos este potente instrumento terapéutico como es el Psicodrama, Maite nos habló de sus orígenes donde Jacob Levy Moreno lo creó inspirándose en el teatro de la improvisación o teatro espontáneo, descubriendo las posibilidades terapéuticas que implicaba la representación de las situaciones conflictivas, al vivirlas de forma activa, en el Aquí y el Ahora.
Y bajo esa premisa Maite nos introdujo de pleno en unas apasionantes y emotivas obras de teatro dramático escogidas entre todos de los “títulos” que proporcionamos cada uno de nosotros, con referencia a una temática o conflicto que quisiéramos trabajar y que ella dirigió (nos acompañó) de una forma delicada, cuidadosa y profunda. Tuve la sensación de asistir a una sesión de cine 4D, donde metido de pleno en las diferentes historias y experiencias, podía entrar y salir en cada una de las situaciones viéndolas “de lejos” pero haciéndolas también mías. Todo y que no me tocó trabajar el mío, me acuerdo perfectamente de su título: “Y SI EXPLOTO… ¿NO PASA NADA?”, donde hacía referencia a mi característica ya bien conocida de retroflexión, de “aguantar”, de todo lo que acostumbro a callar por considerar que no es el momento oportuno, por creer que el otro siempre está peor que yo, por evitar el conflicto… y claro, la rabia/enfado que suelo ir acumulando.
Y ahí se quedó mi obra dramática aparentemente sin representar, ya que tal y como me sucedió en el taller anterior que realicé con Sergio Huguet, dejé incluso las memorias por realizar para meses después. Demasiadas emociones que tenían que encontrar su espacio y recolocarse antes de convertirse en palabras, hasta que un día tal y como expliqué en el anterior #gestaltzascas hice estas dos, curiosamente seguidas. Creía no haber recibido ningún gestaltzasca en ese taller, no obstante tiempo después como vengo comprobando que puede suceder, cuando hubiera “madurado” lo suficiente, aparecería “de la nada” reagrupando todo lo que necesitaba para manifestarse, una vez yo he estado preparado para entenderlo y asimilarlo.
Sucedió un par de años después en un taller sobre los MIEDOS al que yo asistía esta vez como coordinador siendo la facilitadora Maite Descalzo. Ante la primera pregunta que lanzó a los asistentes y que yo también contesté sobre “¿QUÉ TEMES?”, mi respuesta fue rotunda: “A LOS CONFLICTOS”.
Maite me dejó “en el aire” sutilmente una afirmación/pregunta: “¿Sabes que detrás del miedo a los conflictos puede haber un deseo de enfadarse, de sacar la rabia contenida?”… y conecté con el pasado, con el taller de PSICODRAMA, con mi título: “Y SI EXPLOTO… ¿NO PASA NADA?”. Esto empezaba a oler a gestaltzasca de los noqueadores, no quise ni “prestarle atención” e intenté hacer lo que "había venido a hacer", que es a coordinar, como si el hecho de no ser alumno pudiera “mantenerme fuera del campo”.
Y como que no podía ser de otra manera, fui experimentando durante ese taller el deseo oculto de enfadarme impedido por mi miedo, me vi “causalmente” envuelto apoyando/participando en dinámicas con los asistentes, hasta que finalizando ya en la rueda de cierre observé en la pared, detrás de la cabeza de Maite un cartelito de los que había escrito ella al empezar el taller, que ponía:
“DETRÁS DE UN TEMOR SE ESCONDE UN DESEO.”
No me había fijado (o no quería) hasta ese momento, ni esas palabras habían tomado sentido hasta entonces y claro… ¡ZASCA! ¡GESTALTZASCA! Todo el taller (¡este, el anterior y dos años de destilación!) se hiló a la perfección para mi… no pude más que dar las GRACIAS, a Maite y a mis MIEDOS, que me han estado siempre recordando la necesidad de recuperar la herramienta del enfado… de enfadarme en los momentos que sea oportuno, porque ahora sé que necesito poner límites en mi vida, en mi persona… y los límites se ponen de forma enérgica y tajante.
Gracias Maite… tardé dos años en materializar este gestaltzasca, entendiendo ahora que a pesar de la angustia y miedo que he sentido ante los conflictos, detrás ha habido un fuerte deseo a superarlo, un impulso a atravesarlo para sentirme más libre, ya que miedo y deseo iban de la mano.

Comentarios