La lámpara de los deseos

"Aprendiendo a pedir lo que necesitas"

Y llegó el penúltimo taller de mi 2do año de formación como Terapeuta Gestalt, en el que “curiosamente” me he dado cuenta en el “Ahora” que redacté las memorias bastante tiempo después, una vez ya había hecho unos cuantos talleres del 3er y último año del máster. Recuerdo que me bloqueé, no pude ordenar y ponerle palabras a todo lo que sentí/aprendí y es que ya voy entendiendo que hay #gestaltzascas que necesitan un largo periodo de maduración y destilación, para acabar manifestándose cuando es el momento oportuno y cuando todo en tu interior se ha organizado y preparado para poder sostenerlo (“No empujar el río!!).
No era para menos, el fin de semana se desarrolló con la temática de “GESTALT Y ANÁLISIS TRANSACCIONAL” y al frente del taller Sergio Huguet Gaspar (Terapeuta Gestalt, Psicólogo, especialista en Terapia Sistémica, Análisis Transaccional y Constelaciones Familiares, colaborador de la Revista Mente Sana...), mi herido niño interior que se resistía a hacerse adulto necesitó varios meses para digerir tanta información reveladora.
Sergio nos habló del “Guión de vida” que todas las personas nos construimos porque necesitamos estructura y seguridad, que representa una anticipación de cómo va a ser la vida en las diferentes áreas hasta la muerte y que se basa en una decisión tomada en la infancia, reforzada por los padres, justificada por acontecimientos subsiguientes, culminando en una alternativa ELEGIDA.
Me quedé hipnotizado con la explicación de los 3 grupos de “Estados del yo”: Padre, Adulto y Niño (PAN) y que me conectó inexplicablemente con Peter PAN: “Ese supuesto niño que nunca crece y odia el mundo de los adultos, ese adolescente que tiene un miedo terrible a hacerse adulto y vivir en un mundo lleno de reglas y límites...”. Conecté con mi infancia, justo yo sentía eso, no quería hacerme nunca adulto, no me gustaban (ni me gustan) los conflictos, sentía la carga de "tener que" complacer a los adultos para que me quisieran, por un miedo irracional a ser abandonado, por “tener que” olvidarme de mi y de MIS NECESIDADES “de niño” para satisfacer las de los mayores…
Con el acompañamiento de Sergio, pude identificarme en el “Estado del Yo” del “Niño adaptado sumiso”, el que es irrespetuoso consigo mismo, dando preferencia a las supuestas necesidades y expectativas de los otros, a sus órdenes o a las normas establecidas, aunque esto no resuelva el problema de satisfacer las NECESIDADES PROPIAS.
Profundizamos sobre las “Transacciones” que solemos utilizar cada uno de nosotros, los “Juegos psicológicos” en los que participamos… Buffff! Ahora entiendo porque necesité varios meses para poder digerir tantas revelaciones, ya que acabé el taller pareciendo que no había tenido ningún gestaltzasca… pero no era así, se estaba gestando.
Pasado ese tiempo, un día sentí la necesidad de hacer terapia individual con Sergio, y después de un par de sesiones fue después de explicarle todo mi “controlado royo” en el que no me pasaba “nada”, acostumbrado a ser “autosuficiente” y a ayudar a los demás porque ellos estaban “peor”, cuando me devolvió:
“Tengo la sensación de que no me necesitas para nada, de que tú te lo guisas y tú te lo comes, de que yo no puedo hacer nada por ti… si quieres que te ayude, vas a tener que decirme QUÉ NECESITAS DE MI y PEDÍRMELO”.
¡GESTALTZASCA! ME quedé bloqueado, dejé de respirar, en mi mente había una lluvia de pensamientos, de información, sentía una tormenta de sensaciones y emociones… todo ello se iba encajando como un puzzle pero de forma instantánea, entendí de una forma “no racional” lo que había sucedido, no tan sólo en ese instante, sino en el TALLER y durante toda MI VIDA … pareció pasar una eternidad y cuando me di cuenta de que me faltaba el aire, exhalé, volví a inhalar oxígeno para tener las fuerzas y valor necesario para poder pronunciar unas “extrañas” palabras para mi, me temblaba la barbilla, la voz se me entrecortaba, mis ojos se iluminaron y cayó alguna “cosa húmeda” que parece ser era algo llamado lágrimas, y con una mezcla de miedo, dolor y vergüenza balbuceé:
“Ne… ne… ne… nece… nece… necesi… necesito que me ayudes y me enseñes a pedir lo que necesito…”.
Y Sergio me respondió: “Lo acabas de hacer… el proceso terapéutico ha comenzado.”.

Gracias Sergio… justo después de esa terapia pude acabar las memorias del taller y entendí que para satisfacer mis deseos quizás podía empezar probando a pedir lo que NECESITO.

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