Tiempos de COVID-A

"La vuelta al cole"

Sin casi darnos cuenta estamos a principios de septiembre, entre una primavera “robada” y un verano “de recompensa” el tiempo ha transcurrido volando. Resuenan las palabras de Ana diciendo: - Pasamos de la “restricción” (obligada en este caso) al “atracón” -. Y la realidad nos vuelve a pegar en las narices, tenemos que empezar el nuevo año laboral y escolar pero no tenemos ni idea de si lo vamos a poder hacer o en qué condiciones. Supuestos contagios, PCR’s positivos, nuevos rebrotes, segunda ola, asintomáticos, esperadas vacunas salvadoras, clases burbuja, grupos limitados de 10 personas, los abrazos siguen “prohibidos”, coditos por besitos, mascarillas (o cubrebocas como dicen en México… gesto lleno de “simbolismo”) obligadas a todas horas pero que nos importa más que sean “bonitas o de marca” y que me conjunten con la ropa que para lo que teóricamente sirven, la curva sube y sube, la moral baja y baja, distanciamiento social, no al ocio nocturno, bares abiertos con aforo limitado, bibliotecas cerradas sin lugar a foro, teletrabajo o telele al trabajo, nuevos confinamientos locales o por zonas, miedo, irresponsabilidad, estamos normalizado que la policía patrulle constantemente por las calles por nuestra “seguridad” y para que se cumplan las “normas”, megacrisis económica que se avecina, conspiraciones, negacionistas o ¿defensores de la libertad?, escuelas y colegios condenados a cerrar por cuarentena nada más que empiecen las clases, madres y padres que no saben qué van a hacer con l@s niñ@s: ¿Los dejo sol@s en casa? ¿Me pido una excedencia laboral no remunerada o pierdo/dejo el trabajo? ¿O me la juego y se los llevo a los abuelos aumentando así mi culpabilidad?… ¡Venga subidón de cortisol!
Como bien explica Ana en sus talleres ante una situación de peligro donde nos sentimos amenazad@s, primero pasamos instintivamente a pedir ayuda, apoyo y consuelo a las personas que nos rodean (como tribu o manada), cosa que no podemos hacer ahora por estar limitada la interacción social. Entonces pasamos a la segunda opción que es prepararnos para huir o luchar, pero es que en estos tiempos en los que nos acecha constantemente un enemigo invisible (y que no paran de recordarnos los medios de comunicación) no podemos ni huir porque no hay ningún lugar seguro, ni luchar contra él porque no veo a mi atacante. Agotad@s por esa tensión continúa y por el no tener ninguna opción más, nuestro organismo se siente derrotado e intenta preservarse gastando el mínimo de energía posible y entramos en un estado de paralización o colapso. Si te sientes así intenta no culpabilizarte, no eres tú es tu sistema de supervivencia que intenta de la única manera que sabe y ha sabido durante miles y miles de años, mantenerte VIV@.
No sabemos si también tenéis esta sensación, pero nosotros sentimos que todo está “en el aire” y que o bien optamos por hacer como que “no pasa nada” e intentamos seguir adelante obviando la cruda realidad que se avecina, o bien nos quedamos quietos esperando ver cómo se desarrollan los acontecimientos para decidir qué hacer con lo que podamos o nos dejen hacer.
Y es que esta difícil situación nos está recordando nuestra vulnerabilidad, nuestra finitud y la incertidumbre intrínseca a la vida. Quizás, lo único que podemos hacer es… VIVIR. Ahora más que nunca es momento de permanecer en el presente, que es el único lugar desde donde puedo decidir y hacer algo. Para nosotros la Terapia Gestalt y sus principios están siendo los anclajes que nos permiten VIVIR lo mejor posible en estos tiempos, sin negar ni obviar la dura realidad tan sólo ajustándonos a ella.
Momentos que nos lo permiten son por ejemplo los que compartimos con nuestros acompañantes (pacientes) viviendo junt@s e intensamente cada segundo de su proceso terapéutico, ya sea ONLINE o presencial cumpliendo con las medidas de seguridad.
Re-emprendemos las charlas, encuentros y TALLERES, que nos permitan anclarnos aún más a este presente además de proporcionar a quien lo necesite herramientas para poder sobrellevar mejor todo lo que está por venir, de lo que tan sólo podemos asegurar estará lleno de… INCERTIDUMBRE.
Son tiempos de COVID, ese nombrecito que no deja de resonar por todos sitios y que viene de CO="corona", VI="virus" y D=”disease” (enfermedad en inglés), o sea algo así como “la enfermedad del virus de la corona”. Nosotros preferimos mirarlo de otra forma y pensar que para transitar por este difícil camino que nos ha tocado, no elegido e incambiable, podemos transformar el COVID-19 en COVID-A, ya que CO puede ser también “junto, en unión, en compañía, en colaboración” y VIDA es “la cualidad esencial de los animales y las plantas, por la cual evolucionan, se adaptan al medio, se desarrollan y se reproducen”…
¿Qué tal si intentamos JUNT@S, en COLABORACIÓN acompañarnos y adaptarnos a este nuevo medio/entorno hostil para evolucionar y desarrollarnos?

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