Confiar en el proceso

   "La incertidumbre"

Un nuevo taller llegaba dentro de mi tercer año de formación como Terapeuta Gestalt, justo en un momento personal en el que estaba bastante colapsado, cansado de buscar el equilibrio, la paz y la eterna felicidad que nunca llegaban para quedarse. Esta repetitiva situación sólo me provocaba unas terribles ganas de “huir”, no sabía hacia dónde pero muy lejos, en algún lugar en el que nadie me molestara, donde no hubiera conflictos.

Y es que yo y los conflictos nos llevamos muy mal, como mínimo con lo que yo interpretaba que significaba esa palabra. Demasiados malos momentos en mi infancia me enseñaron a huir de ellos y cada vez que siento un apretón en mi estómago, se me dispara la alarma. Pues justo en ese fin de semana conflictivo me tocaba realizar un taller ideal para mis pocas ganas de relacionarme y dialogar: “LA RELACIÓN DIALOGAL” que facilitaba Raquel Ros Monrós (Terapeuta Gestalt, Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta, directora del programa de formación en Técnicas Gestálticas aplicadas a la infancia y adolescencia del ITG) y que no me apetecía nada pero que nada realizar. Me empezaba a resultar curioso (y a poner furioso) que cada vez que tenía un taller con Raquel, mi niño y adolescente se removían y necesitaban de mi atención.
De manos de Raquel pude realizar un viaje interior en el que me di cuenta con cada una de sus palabras y frases de cosas tan importantes como lo mucho que mi corazón necesita el reconocimiento por parte del otro, el anhelo de un auténtico encuentro o lo que me cuesta arriesgarme y sostener el miedo a lo desconocido.
Entendí también que en el proceso terapéutico se propicia un encuentro de persona a persona, creando un terreno fértil para la creación de nuevas formas de relacionarse y de dialogar. Allí se va depositando la confianza plena en la relación para crear una atmósfera de seguridad emocional y contacto.
Me quedé embelesado de nuevo preguntándome sobre qué me pasa a mi con la confianza y mientras lo hacía sonaba una música de fondo, a modo de banda sonora de la película de mi vida, que no era más que la voz de Raquel que parecía dirigirse a mí:
“Estamos condenados a la incertidumbre, somos los únicos seres que sabemos que vamos a morir. Debemos aceptar que vivimos en esa incertidumbre, que nunca sabremos lo que va a pasar… y como terapeutas también, debemos confiar en el proceso y en el paciente.”
Un tremendo #gestaltzascas frenó mi “huida” de golpe, conectándome con la incertidumbre, la muerte, y paradójicamente la confianza en el proceso.
Gracias Raquel… No sabes como recuerdo tus palabras en estos tiempos donde reina la incertidumbre y donde la muerte está más presente que nunca en nuestro día a día. ¿Y sabes? He aprendido a ser paciente, sostener y confiar en el proceso.

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