El amor todo lo cura

  "Dolor por AMOR"

¡Qué mejor que un taller gestáltico para comenzar el nuevo año después de las fiestas navideñas!, dentro de lo que era mi último curso de formación como Terapeuta Gestalt. Proseguíamos con el taller de “LA PSICOPATOLOGÍA DESDE LA TERAPIA GESTALT II”, la segunda parte de lo que ya iniciamos el año anterior y que despertaba en mí, a la vez, una cierta inquietud y curiosidad por lo que el enfoque gestáltico me podía aportar en cuanto a la detección, abordaje y acompañamiento en estas experiencias. Conduciendo un intenso fin de semana estaba Maria José Perruca Pacios (Terapeuta Gestalt especializada en su aplicación a la psicopatología y en salud mental, Psicóloga, miembro del Comité Nacional de salud mental, formada en Análisis Bioenergético).
Aprendí con ella que para mirar la psicopatología gestálticamente, tenemos que considerar el diagnóstico como “procesual” (que va cambiando con el proceso), además de ser necesario observar lo diferente como una de las posibilidades naturales de la experiencia humana y pensar en lo patológico como lo no productivo, lo que interrumpe el fluir de la necesidad y su consecución. Por lo que la intencionalidad de la Terapia Gestalt será, mediante la relación (dialogal) y sus valores (acogida del sufrimiento, ausencia de juicio, acompañamiento, etc.) reconstruir la capacidad del paciente de restablecer el contacto. Es entonces, resumiéndolo en pocas palabras, un acercamiento a la persona que sufre.
Y claro, el sufrimiento es la ausencia de contacto con el dolor, por lo que para trabajar con el sufrimiento (apoyo) intentaremos que el paciente establezca contacto con ese dolor para que emerja.
Fue un taller que me removió enterito, mi dolor, mi sufrimiento, … el del mundo también que me afecta. Y un vacío en mí fue pidiéndome atención. Como nos decía Mª José: “Se trata de ir subiendo el volumen de la conciencia”, y justo eso fui haciendo para escuchar a mi dolor que reclamaba ocupar su espacio. Tras una emotiva dinámica, como si de una fábula se hubiera tratado, Mª José concluyó con una “moraleja”:
“Entregar lo que se ha perdido es el dolor de la vida. ¡Transformar el dolor en AMOR! Este es el trabajo con los pacientes y… con la VIDA”.
Recuerdo quedarme sin respiración, el #gestaltzascas apareció sin avisar y el dolor me habló de una forma que no pueden describir las palabras, pero con un convencimiento de lo que me hacía falta para llenar mi vacío, necesitaba llenarlo de… AMOR. Supe para qué me estaba formando como Terapeuta Gestalt y fue también a partir de entonces cuando busqué un lugar donde poder realizar un voluntariado de acompañamiento a personas que sufren, que necesitan transformar su dolor en amor. Lo encontré junto con Ana, decidimos que fuera en la Asociación Viktor E. Frankl de Valencia orientando a personas que están pasando por experiencias traumáticas de duelos y pérdidas, donde en la actualidad seguimos dedicándole un día a la semana. Y quizás pueda parecer “una locura”, de esas psicopatológicas, pero cada vez que estoy acompañando en el dolor a alguien que sufre, el mío propio se transforma, mi vacío se llena porque siento que hay algo mucho más fuerte que el dolor: EL AMOR.
Gracias Mª José… tu frase fue decisiva para mí y, como dices también, me ha ayudado a aprender a vivir de forma más plena, y a poder sostenerme y sostener en la experiencia… por muy dolorosa que sea.

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