Aprendiendo a vivir

  "Gestalt y vida"

Comenzaba la cuenta atrás… 3, 2, 1… los 3 últimos talleres de mi formación como Terapeuta Gestalt marcaban lo que creía la recta “final” de mi proceso y para iniciarla, nada mejor que un taller sobre: “ESCENAS TEMIDAS”, facilitado e “interpretado” por Maite Descalzo (Psicóloga Clínica, Psicoterapeuta y Terapeuta Gestalt con más de 25 años de experiencia).
Recuerdo ese fin de semana como un recorrido por los diferentes miedos de todos y todas mis compañeras fantaseando que ya ejercíamos de Terapeutas, especialmente por el mío en concreto, justo ahora que se acercaba el esperado y deseado (“temido”) momento: ¡Voy a ser Terapeuta Gestalt!.
Trabajé el miedo a haberme equivocado en mi decisión de cambio radical de orientación profesional y en consecuencia estilo de vida, de dejar atrás el mundo de la arquitectura para dedicarme a lo que bauticé sarcásticamente como la “psicoarquitectura”, todo ello siguiendo las indicaciones de Maite que nos invitó a abandonarnos a la fantasía de que ese miedo se cumple, en la peor de sus opciones, la más extrema… y con la sorpresa de lo divertido y morboso que puede llegar a ser contemplar ese desastre dándome cuenta de que es pura ficción neurótica.
Rescato las enseñanzas de Maite, tales como que “Un temor surge en la fantasía a modo de anticipación a algo que puede suceder y que probablemente nos conecta con una escena ya experienciada en el pasado que no se ha cerrado de forma satisfactoria”. Paradójicamente, se dice que “Lo que se teme, se desea”, o lo que es lo mismo “Detrás de un temor se esconde un deseo”, haciendo alusión a la necesidad por cerrar un asunto inconcluso, favoreciendo una situación actual que permita completar una inacabada del pasado, desapareciendo así el bloqueo asociado a ella. Por eso las escenas temidas también son escenas deseadas y que es necesario que sucedan para concluirlas, porque deseo y miedo van de la mano, impulsando el primero a superar el segundo en la búsqueda de su liberación…
Me quedo ahora mismo petrificado escribiendo este post, siento como una especie de déjà vu en el que repaso a una velocidad vertiginosa los talleres de la formación realizados con Maite (y todos los demás), en los que me doy cuenta de que no he hecho otra cosa que trabajar con mis necesidades. Desde la primera pregunta que me hizo en el taller de primer curso: “¿QUÉ NECESITAS?”, hasta la última en el taller de tercero: “¿QUÉ TEMES?”. De hablar sobre “haber roto con todo lo que hacía antes para así poder emprender la búsqueda de mí mismo, de equilibrio, de paz” y que “el sentido de mi vida era llegar a ayudar a los demás para que también lo puedan hacer”, pasé a enfrentarme así a mis miedos, que me impulsaban a decidir por primera vez en mi vida lo que de verdad deseaba hacer según lo que sentía, y no por lo que el entorno me condicionaba.
Y hoy, Aquí y Ahora, se auna toda la información y aprendizaje que no “pude ver” en su momento, haciéndome dar cuenta de que tras un complejo sistema psicológico de deseos, miedos, bloqueos, resistencias, insatisfacción, carencias, malestar, sufrimiento, conflictos, culpa… lo único que buscamos es sobrevivir, y que para ello necesitamos satisfacer nuestras necesidades. Estoy gestaltzasqueado enfrente del ordenador, mis dedos se mueven solos intentando transcribir todo lo que siento.
Y se me hace presente la imagen de Maite diciéndome:
“Formarte en Terapia Gestalt es como estudiar la TEORÍA DE LA VIDA… no se aprende, se recuerda y se pone en práctica viviendo.”
Gracias de nuevo Maite… tu presencia sigue acompañándome a día de hoy sin importar el espacio-tiempo que parece que contigo se desvanece, ahora entiendo de una forma no racional que he tardado años para recordar lo que necesito, después reconocerlo y lo más difícil… atreverme a ponerlo en práctica pidiéndolo.


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