La crisis de la vida

   "Estoy en crisis"

A falta de tan sólo 2 talleres para finalizar mi formación como Terapeuta Gestalt, la melancolía empezaba a teñir mi estado de ánimo, ya que recordaba agradablemente los intensos y emocionantes últimos 3 años que tanto me habían ayudado a conocerme y crecer. En breve los dejaría atrás, por lo que neuróticamente no quería “soltarlos”, ni que finalizara esa etapa de mi vida… ¡Estoy en crisis! Me decía.

Pues que mejor que un tallercito de “INTERVENCIÓN EN CRISIS”, facilitado por la docente internacional Yolanda Coggiola (Terapeuta Gestalt, Dra. en Psicología y Psicoterapeuta, Consteladora familiar, directora del Centro de Terapia Gestalt y Sexualidad de México, Asesora de diversos Hospitales en México D.F., con toda una vida de experiencia gestáltica), seguro que ella podría ayudarme a poner luz a esa situación, como ya había hecho en anteriores talleres.
Yo tenía la expectativa de que sería tan sólo un fin de semana lleno de aprendizaje sobre cómo abordar terapéuticamente las crisis derivadas de situaciones catastróficas o extremadamente traumáticas. Y qué sorpresa la mía cuando nada más empezar Yola, nos dice que todas las personas que acuden a terapia están en crisis, que no tienen por qué ser cosas muy graves, tan sólo pueden surgir de tener una solución inadecuada ante una situación, y entonces nos sentimos mal, como que algo nos falta, o que lo que hicimos o hacemos no es lo mejor, tenemos un vacío, una molestia…y es que una crisis se define como el momento en el que se produce un cambio muy marcado en algún aspecto o situación de nuestra vida. La persona que experimenta una crisis se encuentra en una encrucijada, entre lo que es y lo que puede ser si cambia. El cómo la persona sea capaz de llegar a atravesar el momento o la experiencia de crisis, va a convertir esa vivencia en un proceso de crecimiento o de bloqueo de las capacidades y recursos para vivir.
Y es por eso que las crisis o bien desembocan en crecimiento (cambiamos, nos movemos), o bien en hacernos daño y sufrimiento (no quiero cambiar, me aferro al pasado, a las situaciones, a las personas, …). Es en esta última opción cuando los terapeutas cobramos una significación especial, ya que la sensación de estar sumido en una crisis favorece la percepción del terapeuta como un último recurso para transitar el cambio.
Una persona en crisis experimenta un desequilibrio que se basa en su lucha interna. Quiere resolver lo que le sucede de forma racional evitando el conflicto y el sufrimiento que experimenta, y por otra parte, lo afronta con hábitos y actitudes en los que se ha ido fraguando ese sufrimiento.
Con cada explicación y dinámica propuesta por Yola, iba dándome cuenta (aunque me resistía) de lo que son las crisis, hasta el remate final en el que con mucho cariño me regaló un último y enchilado #gestaltzascas que me sacó de mis “rollos”:
“La crisis es cambio, el cambio es movimiento, el movimiento es vida, por lo que si estás en crisis es que estás vivo. A veces, tan sólo necesitas un apoyo que te sostenga mientras la superas”.
Y prosiguió, ahora para mi nueva parte profesional a punto de ser dada a luz:
“Recuérdalo también como terapeuta, porque vas a convertirte en el punto de apoyo, si no el único, sí uno de los más importantes del paciente, respeta siempre ese vínculo sagrado”.
Gracias Yola… ahora que pude observar con detenimiento los 3 años de la formación, de terapia personal, de terapia grupal y de supervisiones, me he dado cuenta de que fueron 3 años de crisis, donde deseché las conductas y actitudes que ya no tenían valor en mi vida, para la creación de las nuevas basadas en los requerimientos del nuevo momento en el que iba a vivir y para ello tuve el privilegio de contar con los apoyos que me brindaron todas y todos los facilitadores/terapeutas del Instituto De Terapia Gestalt. Eternamente agradecido.



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