¿Por qué no me doy cuenta de lo que me pasa?

  "Aprendo lo que necesito y puedo aprender"

Los talleres de mi último año de formación como Terapeuta Gestalt transcurrían rápidamente, demasiado para mi gusto, porque estaba disfrutando tan intensamente del proceso que, como buen neurótico, no quería que finalizara. Y casi sin darme cuenta y de forma muy seguida pude realizar dos talleres increíbles: “TRANSFERENCIA Y CONTRATRANSFERENCIA” y “LA EMPATÍA EN LA TERAPIA GESTALT”, dirigidos y facilitados por Manuel Sorando (Psicoterapeuta Gestalt, Psicólogo, formado en Terapia corporal y práctica avanzada en Hipnosis Eriksoniana e Hipnosis terapéutica, miembro del equipo docente, terapéutico y supervisor del ITG.…), al que cariñosamente catalogué como Gestalt Lifestyle, por ser todo un ejemplo de persona con un “estilo y saber estar” totalmente gestálticos.

Estos talleres vinieron en el momento justo y necesario para mí, porque sintetizaron toda la información y experiencias que desde hacía casi 3 años estaba vivenciando, y que de repente tomaron un sentido holístico en conjunto a modo de “darme cuenta”. Cada explicación, cada frase, cada palabra, … eran tan reveladoras que mi primera intención fue plasmar todo por escrito, ya que era mi necesidad no olvidar nada de nada.
Y así procedí con todo el repertorio que Manuel tenía para mí, como si de un concierto se tratara en el que canción tras canción me hiciera bailar, tararear, cantar, saltar, conmoverme… al delicado pero rotundo ritmo de sus zascafrases:
- “El terapeuta debe moverse en la incertidumbre, porque así no tendrá miedo. No sabemos lo que va a salir, no sabemos si vamos a poder con ello… nos mantiene alerta, nos permite estar atentos hacia lo que venga, pero me arriesgo”. - “El paciente siempre sabe más (de su vida) que el terapeuta”. - “Todos tenemos los recursos necesarios para solucionar nuestros problemas. Dar ayuda innecesaria es falta de confianza en su proceso y en consecuencia, en el mío propio. No es lo que yo digo lo que va a sanar al paciente, éste tiene sus propios recursos para poder sanarse, se trata de acompañarlo para que los encuentre”. - “Lo que yo me hago a mí, el mundo lo hace conmigo”. - “El mundo es muy h… d… p…, ¿Cómo podemos adaptarnos? Sería la pregunta correcta, distinta de la acción de luchar contra él”. - “Decir ¿NO SE?, nos hace ignorantes. Es mejor invitar a tomarse tiempo para reflexionar y seguro que algo saldrá. Saber hacerlo y elegir no hacerlo, no es lo mismo que no se hacerlo”. - “La resignación es una actitud pasiva, que lleva a la rendición, dimisión. Es cuando la persona se rinde ante la vida, cree que no lo puede cambiar. Su opuesto es la aceptación, que es una actitud activa, donde en el propio proceso de aceptación estoy afirmando que lo voy a poder cambiar”. - “Cuando me siento defraudado, es porque espero que el otro me reconozca”. - “La vergüenza es no sentirse apto para hacer algo, no sentirse aceptado o reconocido”. - “No le debes nada a nadie, no debes cubrir las expectativas de nadie. Sólo las tuyas”. - “No hay forma de hacer las cosas bien, las cosas se hacen como PUEDES y salen como tengan que salir… algunas veces mejor, otras peor, pero siempre con lo mejor que puedo dar en ese momento”. - “La empatía es la capacidad que tiene el terapeuta de entrar en el mundo de la otra persona (el paciente), como si fuera el suyo propio, sin olvidar el «como si»”.
Y podría ocupar hojas y hojas de todo lo que anoté, mucha información tremendamente útil para mí, pero quiero centrarme en el instante final del segundo taller donde tras una de sus magistrales frases que no escuché del todo, le pedí si me podía repetir lo que había dicho. Manuel me miró fijamente, sentí como si se parara el tiempo, el silencio se apoderó de la sala (o de mi) y con su característica voz profunda me dijo:
“Vemos lo que necesitamos ver. Aprendemos lo que tenemos que aprender y si hay algo que no hemos aprendido, es porque en este momento no lo podemos aprender.”
Tic, tac, tic, tac, tic, tac… cuando me di cuenta comencé a respirar de nuevo, ya que un #gestaltzascas con mucho estilo me había atizado directamente, con efecto retroactivo de dos talleres y páginas llenas de frases de Manuel que “no quería olvidar”. Dejé el bolígrafo, cerré la libreta y entendí de una forma que no puedo explicar no sólo lo que me dijo Manuel para ese instante, sino extrapolado a tantos y tantos instantes y momentos de mi vida que aún a día de hoy continúo repitiéndome esas frases para aceptar lo que me pasa y especialmente, de lo que me puedo dar cuenta que me pasa.
Gracias Manuel… tiempo después sigo manifestándote mi admiración por ti y todo lo que me enseñaste, y vuelven a resonar tus palabras diciéndome: “Lo que ves en mí, es algo que tienes, pero que aún no te has dado cuenta de que lo tienes”.


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