SÉ TÚ

    "Despedida gestáltica"

Todo tiene un principio y un final, y hoy me toca despedirme también de esta secuela a la que denominé los #gestaltzascas. Treintaitrés (33) post basados en los diferentes talleres que realicé en mi formación como Terapeuta Gestalt que me han servido para revivir y rescatar las experiencias y aprendizaje al respecto.

Quiero hacerlo con un último recuerdo, que pone el sello final a este proceso y que para mí describe a la perfección el fundamento principal de la Terapia Gestalt.
Uno de los viernes del tercer año, en la terapia grupal que realizábamos antes de cada taller de fin de semana, me tocaba realizar una práctica/ensayo como Terapeuta, delante de todos y todas mis compañeras y con la supervisión de Manuel Ramos Gascón. Era un momento muy importante para mí, los nervios, excitación y cierta ansiedad se habían hecho notar durante toda la semana, especialmente en la mañana y horas antes del “estreno”.
A falta de un par de horitas para el esperado e inesperado momento, buscando un restaurante para comer me encontré con Ana Victoria Garcia Tarin, la que había sido mi Terapeuta de grupo de primero y facilitadora de varios talleres. Ella es la encargada de acoger y acompañar a los y las nuevas alumnas de la formación y que, por sus enseñanzas, que con tanto cuidado y cariño nos proporcionó, muchas y muchos la consideramos como nuestra “madre gestáltica”.
Y allí estaba, ante mí, tres años después… tras un abrazo y saludo, charlamos unos instantes. —¿Qué tal? ¿Cómo va todo? —Me preguntó. —¡Nervioso!— Le respondí. —¿Y eso?— Quiso saber. —Pues que en menos de dos horas me toca poner en práctica todo lo que he aprendido e integrado en estos tres años, haciendo mi práctica de Terapeuta… ¡Y estoy hecho un flan! —¡Ufffff… cómo pasa el tiempo!— Suspiró—.Si parece que fue ayer que estábamos en primer curso presentándonos y fíjate ya, acabando que estás. —¿Algún consejo para hoy Ana?— Le pedí, como un hijo le pediría a su madre estando a punto de afrontar una situación muy importante de su vida.
Ella me miró fijamente a los ojos, se emocionó,… me emocioné y por su boca salieron tan sólo dos palabras muy cortitas, formadas por cuatro letras entre las dos… pero de tal preciosidad, belleza y potencia, que aún a día de hoy lo recuerdo como lo más bonito que me han dicho en mi vida, una prueba de confianza y fe en mí que ni siquiera yo tenía o he tenido nunca.
Ana Victoria me dijo: —SÉ TÚ—.
Y esas cuatro letras, como si fueran las cuatro notas musicales más altas que jamás he escuchado, resonaron en todo mi cuerpo y alma produciéndome una mascletá (traca) de #gestaltzascas, de todos los que había ido sintiendo durante la formación que parecían resonar de nuevo al compás y unísono, concentrados en… ¡Buf! dos palabrejas de dos letras cada una…
Y es que pude entender entonces qué es lo que había estado haciendo durante tres años, en la formación como Terapeuta Gestalt… HABÍA RECORDADO Y APRENDIDO A SER YO, dándome permiso para poder serlo, a través del acompañamiento de maravillosos y maravillosas facilitadoras que, como Ana Victoria, me habían mostrado que cuando confías plenamente en el potencial de un ser humano y respetas su ritmo de autodescubrimiento, éste consigue encontrar y sacar a la luz todas sus herramientas, cualidades, capacidades y dones para saber vivir en armonía con el entorno y lo que realmente es.
He aquí unas mágicas palabras que resumen mis tres años de formación y yo diría que la finalidad de la Terapia Gestalt:
ACOMPAÑAR A UNA PERSONA PARA QUE PUEDA, SI QUIERE, ATREVERSE A SER ELLA MISMA.
Gracias Ana Victoria Garcia Tarin, Manuel Ramos Gascón, Jose Vicente Pérez-Fuster Soto, Patxi Sansinenea, Yolanda Coggiola, Raquel Ros Monrós, Carmen Vázquez Bandín, Mireia Simó Rel, Sixto Abril Edo, Sergio Huguet Gaspar, Belen Colomina, Mariajosé Perruca Pacios, Maite Descalzo, Manuel Sorando, Paco Cuenca, Antonio Sellés Martínez, Javi Txu, Ariadna Benet, Sergio Perez Ruiz , Matllde García de Albizu por recordarme que tan sólo se trataba de SER YO.


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