Decidiendo DECIDIR

"Con un dedo como batuta"

Ayer me emocioné en una sesión de terapia. Para mí, no hay nada más bonito que presenciar como un ser humano “de repente” comienza a tomar las riendas de su vida y para ello decide DECIDIR.

Y lo pongo entre comillas porque ese “de repente” son casi 50 sesiones llenas de lágrimas, dolor, sufrimiento, agotamiento, búsqueda incesante,… confiando en el proceso, pese a creer que no lo estaba haciendo. Cada semana asistía a su cita demostrando su persistencia y constancia, aun paradójicamente creerse inconstante.
Y llega un día en que notas que se ha sentado alguien diferente delante de ti, que su mirada no es la misma, que ha cambiado los “tengo que” por los “quiero” y los “si puedo”, que hoy no viene a preguntarte qué hacer o saber si lo está haciendo “bien”. No, ese día se sienta alguien que se ha transformado, que ha empezado a fabricar su propio autosoporte y que levanta el dedo como pidiendo su turno, para el que ha esperado mucho tiempo, toma la palabra y habla con seguridad, asumiendo la responsabilidad de su vida que es el precio que tiene la libertad.
Con ese mismo dedo puede apuntar hacia la dirección del nuevo camino que quiere seguir, consciente de que le espera alguna que otra piedra más, pero que ello no va a impedir que deje de caminar. Y con ese dedo también puede advertir al mundo de que “tenga cuidado”, porque ahora ya sabe poner límites y habrá cosas que no va a dejar pasar, y otras a las que no va a renunciar.
Cuantas cosas se pueden decir con un dedo, cuando este pasa a convertirse en la batuta que dirige la obra de nuestra vida.
Estos instantes alimentan mi alma, reafirman mi confianza en la capacidad del ser humano para asumir la responsabilidad de su vida para la que, en ocasiones, tan sólo necesita un poquito de apoyo y acompañamiento.
Estoy donde quiero estar, haciendo lo que necesito hacer… GRACIAS 🙏🏻💜.

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