¡Soy libre!

 "Ser responsablemente libre"

Esta semana ha coincidido que, en varios procesos terapéuticos, las personas a las que acompaño han logrado cerrar algún tema pendiente que llevaban tiempo trabajando. Y lo que me ha llamado la atención como para escribir este post de reflexión al respecto es que, en todos ellos, la palabra que ha resonado en común es la LIBERTAD:

- ¡Soy libre! - Me siento liberado. - ¡Puedo decidir libremente!
Estas son las frases que pronunciaron. Me ha dado mucho que pensar, porque nunca lo había visto tan claro y en sincronía. Lejos de la fantasía de que quizás lo que l@s pacientes buscan es “solucionar sus problemas” con un mundo hostil, o conseguir “cambiarse” o bien “cambiar las situaciones” que les hacen sufrir, resulta que finalizan un asunto pendiente cuando recuperan la capacidad de decidir, algo que interpretan como libertad, y que es tan solo aquello que ha permanecido ahí en todo momento, pero de lo que no se daban cuenta mientras miraban al exterior y eran arrastrad@s por la fuerte marea del destino y la vida.
Las situaciones no cambian, los problemas siguen dando problemas, las dificultades están aún presentes, pero cuando alguien se da cuenta de que puede DECIDIR, de que esa libertad le pertenece y que siempre ha estado ahí, es cuando se produce el “milagro”, porque es entonces y solo entonces cuando se hace responsable de sus decisiones, de su manera de estar en el mundo… de su vida.
Libertad y responsabilidad van íntimamente ligadas, anhelamos ser libres como máxima búsqueda en todos los niveles, pero paradójicamente nos da un miedo atroz ser l@s únic@s responsables de todas las decisiones de nuestra vida… ¿A quién le vamos a echar la culpa si algo sale mal?
Me quedo esta semana con el placer de contemplar como varias personitas se han dado cuenta de que si miras hacia fuera de la jaula sólo ves los barrotes que te impiden volar, pero que si miras hacia dentro te das cuenta de que la puerta siempre ha estado abierta.

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